sábado, 11 de julio de 2015

Sin libertad

Hola... ¿Qué tal tu condena?
Hoy seré muy breve. No estoy de humor.
De hecho, estoy bastante mosqueado.
Voy por la calle, miro a la gente y veo que no hay respeto por la libertad. Alguien dijo que la libertad de uno termina donde empieza la libertad del otro. Pues no estoy de acuerdo.
La libertad no entiende de fronteras, los límites la unifican, la encarcelan.
La libertad es caos. Pero claro, vivimos en una sociedad y hay determinadas normas sociales. De acuerdo, pero eso no significa que uno tenga que seguir la corriente principal de pensamiento y obra para ser legal.
¿O tal vez si?
Lo que sí es un hecho es que la mayoría de la gente se mete donde nadie les llama, y te miran con cierto desprecio cuando no actuas de la forma que se supone que debes hacerlo y eso ya me cansa.
No, no me cansa.
Me cabrea.
Quiero ser libre, coño.
Si tú quieres seguir esclavizado, monitorizado y vigilado me alegro por tí pero no me jodas.
¿Me miras mal porque te ofenden mis ansias de libertad?
Se cuál es la puta solución; no me mires.
Fácil, ¿verdad?
Pues hazlo, joder.

Bueno...
Seguiremos en contacto.

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