lunes, 20 de julio de 2015

Fire in my mind

Seré muy breve.
Hoy me desperté a las cuatro de la mañana. A las y media ya estaba en la ducha.
Salí de casa a las cinco y media en un taxi que me timó.
Me metí en un tubo de acero y plástico con alas para llegar a un infierno de asfalto lleno de posibilidades.
Estuve con mi hijo, solos, él y yo, visitando el museo de cera; me gusta el museo de cera. Su ambiente es único. Tiene un aire nostálgico que me llena el alma de melancolía.
Estuvimos viendo a famosos de todos los tiempos, viajamos en el Tren del Terror y visitamos el pasaje de los crímenes.
Impagable.
Salimos y charlamos toda la tarde por calles de fuego.
Impagable.
Tengo la sensación de que me estoy despidiendo, pero jamás dejaré de estar a su lado; algo se ha roto dentro de mi y no se cómo arreglarlo y lo más importante, no quiero arreglarlo.
Y ahora estoy en la habitación de un hotel, el aire acondicionado a tope, replánteandome la vida, dibujando en mi libreta el boceto para un nuevo tatuaje, recordando tiempos mejores, hechando de menos un porrito de marihuana y escribiendo este post.
Tal vez mañana intente conseguir algo de marihuana o hachís para pasar las noches.

Seguiremos en contacto.

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