Hola... ¿qué tal tu condena?
¿Aún te dejan buscar cosas en internet?. Que bueno, aprovéchalo mientras puedas porque creo que ya queda poco.
Te voy a decir algo.
Lee con atención: "me estoy fugando"
Ya casi estoy fuera. Y lo mejor de todo es que los putos carceleros no lo saben.
He estado planeándolo durante casi un año. La idea surgió sin más, un débil chispazo en mi cerebro; sabía que algo en mi interior no estaba bien y un mágico catalizador lo activó todo. Luego fui moldeándo esa idea poco a poco y con cariño, y entonces, de repente, me di cuenta de que había estado toda la vida equivocado. Que palo.
Fue entonces cuando decidí enmendar mi error. Dicen que de sabios es rectificar. No creo ser un sabio por encauzar mi vida y salir de este puto penal.
Gracias a ese acto de redención moral e intelectual, en este año he abandonado las drogas legales y las he sustituido por algunas ilegales y más placenteras que las pastillas recetadas. He cubierto mi piel con tinta haciendo que manos expertas tracen sobre ella oscuros símbolos mágicos cargados de significado a través de los cuales, si pudieses descifrarlos, conocerías mi pasado y mi futuro. He pedido a una sacerdotisa de ojos de hielo que perfore mi piel con titanio a cambio de un módico precio y un poco de sangre.
He olvidado las creencias establecidas y abrazado religiones prohibidas para luego abandonarlas sin miramientos. Me he convertido en un anarquista religioso.
He llorado horas y horas en un rincón hasta secar mis ojos enrojecidos por el pesar.
He atravesado las nubes y he soñado despierto e ilusionado bajo la lluvia viendo arder llamas mojadas.
He caminado sólo en la oscuridad mientras las estrellas danzaban en el cielo.
He conocido a personas diferentes, buenas y malas, adorables y repulsivas.
Me han regalado caricias y me han pegado.
He debilitado mi alma y fortalecido mi cuerpo.
He leído libros prohibidos y contemplado salvajes atrocidades.
Visité el paraíso y caí en el más frío e insondable de los abismos.
Amé, odié, reí, canté, fumé, bebí, corrí, sangré, adoré, hechicé, destruí, ardí, robé, dibujé, escribí, discutí, crecí, viajé, abracé, regalé, medité, descubrí, creé, soñé, vomité, deseé, sufrí, trabajé, huí, enfermé y tomé café, mucho café.
Estudié el Tarot y no me sirvió de mucho, subí escaleras de piedra para descubrir placeres desconocidos; bajé a sórdidos lugares para escuchar música infernal y viajé en el humo de un porro para encontrar el secreto del universo. Fui repudiado por seres queridos, conseguí hacer un anillo perfecto de humo y entre otras cosas, terminé de hacer está entrada en el blog colocado hasta las cejas de cerveza y marihuana.
En definitiva, he hecho mi Voluntad.
Ha sido extraño y gratificante; algunos de mis conocidos se han mostrado ofendidos con mi forma de actuar pero no pienso disculparme.
Al carajo.
Te voy a decir algo.
Lee con atención: "me estoy fugando"
Ya casi estoy fuera. Y lo mejor de todo es que los putos carceleros no lo saben.
He estado planeándolo durante casi un año. La idea surgió sin más, un débil chispazo en mi cerebro; sabía que algo en mi interior no estaba bien y un mágico catalizador lo activó todo. Luego fui moldeándo esa idea poco a poco y con cariño, y entonces, de repente, me di cuenta de que había estado toda la vida equivocado. Que palo.
Fue entonces cuando decidí enmendar mi error. Dicen que de sabios es rectificar. No creo ser un sabio por encauzar mi vida y salir de este puto penal.
Gracias a ese acto de redención moral e intelectual, en este año he abandonado las drogas legales y las he sustituido por algunas ilegales y más placenteras que las pastillas recetadas. He cubierto mi piel con tinta haciendo que manos expertas tracen sobre ella oscuros símbolos mágicos cargados de significado a través de los cuales, si pudieses descifrarlos, conocerías mi pasado y mi futuro. He pedido a una sacerdotisa de ojos de hielo que perfore mi piel con titanio a cambio de un módico precio y un poco de sangre.
He olvidado las creencias establecidas y abrazado religiones prohibidas para luego abandonarlas sin miramientos. Me he convertido en un anarquista religioso.
He llorado horas y horas en un rincón hasta secar mis ojos enrojecidos por el pesar.
He atravesado las nubes y he soñado despierto e ilusionado bajo la lluvia viendo arder llamas mojadas.
He caminado sólo en la oscuridad mientras las estrellas danzaban en el cielo.
He conocido a personas diferentes, buenas y malas, adorables y repulsivas.
Me han regalado caricias y me han pegado.
He debilitado mi alma y fortalecido mi cuerpo.
He leído libros prohibidos y contemplado salvajes atrocidades.
Visité el paraíso y caí en el más frío e insondable de los abismos.
Amé, odié, reí, canté, fumé, bebí, corrí, sangré, adoré, hechicé, destruí, ardí, robé, dibujé, escribí, discutí, crecí, viajé, abracé, regalé, medité, descubrí, creé, soñé, vomité, deseé, sufrí, trabajé, huí, enfermé y tomé café, mucho café.
Estudié el Tarot y no me sirvió de mucho, subí escaleras de piedra para descubrir placeres desconocidos; bajé a sórdidos lugares para escuchar música infernal y viajé en el humo de un porro para encontrar el secreto del universo. Fui repudiado por seres queridos, conseguí hacer un anillo perfecto de humo y entre otras cosas, terminé de hacer está entrada en el blog colocado hasta las cejas de cerveza y marihuana.
En definitiva, he hecho mi Voluntad.
Ha sido extraño y gratificante; algunos de mis conocidos se han mostrado ofendidos con mi forma de actuar pero no pienso disculparme.
Al carajo.
En fin, seguiremos en contacto y esta vez será en breve.

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