jueves, 27 de agosto de 2015

Rabia

Siento rabia.
Mucha.
Es tan atroz, salvaje y primitivo ésto que siento por dentro, que me consume el alma.
Esta rabia tiene unas brutales ansias devoradoras; me está despedazando y duele.
Sus dentelladas desgarran mi espiritu arrancándole girones sin piedad.
Esos dientes astillados se hincan en mi interior y se alimentan de mi pathos.
Eso es lo que busca la rabia; se alimenta de mi sufrimiento.
Lo se porque la he visto.
Está agazapada en el fondo de mi pupila derecha; es horrible y enorme. ¿Cómo algo tan grande puede estar escondido ahí, en un sitio tan pequeño?
Es negra y de su repugnante piel brotan cuchillas oxidadas y cristales rotos. Sus garras estan clavadas en mi globo ocular.
Siento su mirada a través del espejo y me da miedo. Conozco esa mirada.
Es la mía.
Lloro aterrado.
Las lágrimas arrasan mi rostro.
Tengo ganas de gritar hasta sentir el sabor de la sangre en mi boca. Gritar hasta perder el conocimiento.
El corazón late desbocado por el miedo, la vista se me nubla.
La rabia va hacia el corazón y lo atenaza con su cola de alambre de espino lacerándolo.
Se mueve muy rápido y hace mucho mucho daño.
Creo que no habrá paz para mi y mi pobre alma esta noche.
Procuraré pensar en ella y vigilarla de cerca.
A lo mejor se siente sola. Intentaré hacerme su amigo y hablaré con ella para comprenderla. Tal vez me cuente algo que no sepa.
Le daré un beso de buenas noches aunque me corte los labios.
Espero que se duerma pronto.

Nos veremos pronto.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Indeseable

Cuando llegas a un lugar, se hace el silencio y la gente se envara como si tuviesen un palo metido en el culo sabes que sobras.
Se confirmarán tus sospechas cuando anuncies que te marchas; de repente todo el mundo se anima y te pregunta que por qué tan pronto y gilipolleces por el estilo.
En realidad nadie te quiere allí, eres el puto aguafiestas, el tipo sombrío que todo lo jode. El paria de la familia, el apestado, el cabrón de turno.
El Malo.
¿Y sabes qué? Resulta que ese tipo soy yo.
Hoy lo he comprobado.
Y encima hoy he apartado a todos los que me importaban de mi vida.
Que se le va a hacer, como decía Mano Negra "si la vida me da palos, yo la voy a soportar"
Con dos cojones.

Nos vemos pronto.

viernes, 14 de agosto de 2015

Oscuridad y Soledad

Hola.
Dicen que soy inmortal. Ojalá fuese cierto, en serio, me gustaría mucho serlo.
Siiii, ya se el viejo rollo de que verías morir a tus hijos y seres queridos y todo eso pero, coño, es un precio pequeño por vivir para siempre.
Pero no es eso lo que te voy a contar.
Quería contarte algo acerca de la soledad, la oscuridad y la necesidad que tengo de ambas.
Soledad; parece una palabra fría y terrible. Casi da miedo.
Cuando la escucho, la leo o la escribo siempre la imagino como una masa de color gris azulado, parecido a una nube de tormenta.
Ya a estas alturas sabrás que mi mente tiene procesos incomprensibles hasta para mi así que no se qué es lo que me lleva a asociar esa palabra con esa forma abstracta y esa tonalidad de gris.
A lo que iba, me parece triste que alguien se asombre cuando digo que necesito estar solo. Cuando le comento a alguien "normal" que necesito pasear solo en la oscuridad de la noche, a solas con mis pensamientos, me mira raro.
Sí, la reacción es casi siempre la misma; además suele venir acompañada de la pregunta: ¿y si te pasa algo?.
Otros "normales" más inquisitivos pueden incluso preguntarte: ¿Y por qué necesitas eso?
De verdad, es increible.
A menudo siento la necesidad de salir de casa para pensar acerca de mi vida en un entorno externo y de aparente libertad. Desterrar mi alma de un entorno artificial para devolverle el espectáculo de la oscuridad. Mostrarle a mi espíritu que su verdadero techo está plagado de estrellas ardientes, de violencia cósmica, de muerte y creación.
¿Me vas a decir que tú no sientes esa necesidad?
Al parecer salir de noche sigue perteneciendo a los crápulas y otras gentes de mal vivir. Parece un acto exclusivo de las personas que tienen algo que ocultar, asesinos y maleantes, gentes de baja estofa y otros delincuentes.
Además, ni se te ocurra salir si tienes que trabajar al dia siguiente, que ya no serás una persona de provecho.
Que asco.
En realidad el problema no es mío, el problema lo tienen los "normales" que te miran desde lo más alto de su iluminado faro de fingida dignidad, virtud, decoro y respetabilidad.
Que les jodan.
Esos son lo típicos que te dicen que drogarse es ilegal y que está mal pero desde que tienen ocasión se van a Thailandia a follarse a niños.
Fucking sons of a bitch.
No he pedido a nadie que me entienda, ni que comparta mis gustos.
Sólo pido un poco respeto aunque tampoco es que lo merezca mucho.
Me gusta la oscuridad y si a ti no te gusta lo siento por ti.
Me parece un entorno cálido, una especie de útero materno cósmico e inconmensurable. Mi alma viene de ahí y la tuya también. Todos venimos de ella y ella nos acogerá siempre que se lo pidamos.
Ella es La Gran Madre y cuando se viste de estrellas está preciosa.
Y cuando se torna cómplice y misteriosa
está más linda aún.
Cuando duermes te envuelve entre su cálidos brazos, te acuna y te canta hasta que despiertes.
Es una nodriza abnegada.
Una amante amorosa.
Me gusta la oscuridad tanto como algunas personas a las que amo.
Para mi, ella es algo vivo.
Piénsalo y pregúntate esto: ¿son éstos los desvaríos de un tipo muy fumado o este hijo de puta tiene toda la razón?
Lo primero que pienses será la respuesta correcta.

Seguiremos en contacto.

sábado, 1 de agosto de 2015

Tiempo de Muerte

Hola.
Por último sólo me ocurren pequeñas desgracias.
Una de ellas es el paso del tiempo.
Si ya se que nos pasa a todos pero este es mi blog y lloro si quiero.
Y en eso estoy.
Lo que digo es que ahora me falta tiempo.
No, en realidad no es eso, no es que me falte. Lo que quiero es que no exista.
Me jode cuando el paso del tiempo interrumpe una fascinante conversación.
Ahí estás tú, en una especie de limbo onírico, perdido en la suave cadencia de la voz de tu interlocutor, contemplando los gestos que utiliza para apoyar su discurso, maravillado con todas esas viejas anecdotas que te muestran lugares desconocidos. Todo es tan mágico; una especie de cálido y lento sueño veraniego.
De pronto, algo, no se qué es, te despierta de esa dimensión a cámara lenta para precipitarse todo a una velocidad de vértigo y traerte de vuelta.
Es como si hubieses salido del reino del tiempo, de su campo de influencia, pero el tipo siempre te encuentra con esos sabuesos que ha sabido entrenar para controlarnos.
¿Quién coño habrá pensado que era una buena idea medirlo todo?
El paso del tiempo es el mejor invento de la Muerte.
Que cabrona y que lista.
Imaginate a la Muerte, paseando un día por la tierra, le da por mirar al cielo y ¡bang!, en su mente estalla una idea fantástica. Mira a su alrededor, ansiosa por contarle a alguien su nuevo invento, y se encuentra a un tipo, un brujo del neolítico. El tipo parece listo así que tal vez él pueda apreciar la maravillosa simplicidad de lo que se le acaba de ocurrir, piensa ella que aún es joven en esta tierra.
En efecto, el tipo es listo. Le parece que su idea no sólo es buena, es un método definitivo para acabar con la incertidumbre que se le plantea cada vez que piensa en los periodos de oscuridad (la muerte le dice que eso se llama noche). Podrá saber de antemano cuando tardará en salir el sol y cuanto tardarán en crecer las cosechas. Cuánto le queda para envejecer y cuánto ha vivido.
La Muerte, tan bella y hermosa que duele, le cuenta eso y más, y el pobre brujo enamorado de la oscura dama, le hace caso y nos condena a todos para siempre.
Es normal, cuando la Muerte quiere puede ser muy persuasiva.
Tan bella y hermosa es, que corta la respiración y cuándo te sonríe con ese mohín tan adorable sabes que estás perdido.
No deja de ser una bonita historia de amor.
Menos mal que a veces tenemos esos ratitos de escape en los que somos inmortales.
Que bueno es escaparse de la muerte de vez en cuando.
¿No piensas lo mismo?