Hola.
Por último sólo me ocurren pequeñas desgracias.
Una de ellas es el paso del tiempo.
Si ya se que nos pasa a todos pero este es mi blog y lloro si quiero.
Y en eso estoy.
Lo que digo es que ahora me falta tiempo.
No, en realidad no es eso, no es que me falte. Lo que quiero es que no exista.
Me jode cuando el paso del tiempo interrumpe una fascinante conversación.
Ahí estás tú, en una especie de limbo onírico, perdido en la suave cadencia de la voz de tu interlocutor, contemplando los gestos que utiliza para apoyar su discurso, maravillado con todas esas viejas anecdotas que te muestran lugares desconocidos. Todo es tan mágico; una especie de cálido y lento sueño veraniego.
De pronto, algo, no se qué es, te despierta de esa dimensión a cámara lenta para precipitarse todo a una velocidad de vértigo y traerte de vuelta.
Es como si hubieses salido del reino del tiempo, de su campo de influencia, pero el tipo siempre te encuentra con esos sabuesos que ha sabido entrenar para controlarnos.
¿Quién coño habrá pensado que era una buena idea medirlo todo?
El paso del tiempo es el mejor invento de la Muerte.
Que cabrona y que lista.
Imaginate a la Muerte, paseando un día por la tierra, le da por mirar al cielo y ¡bang!, en su mente estalla una idea fantástica. Mira a su alrededor, ansiosa por contarle a alguien su nuevo invento, y se encuentra a un tipo, un brujo del neolítico. El tipo parece listo así que tal vez él pueda apreciar la maravillosa simplicidad de lo que se le acaba de ocurrir, piensa ella que aún es joven en esta tierra.
En efecto, el tipo es listo. Le parece que su idea no sólo es buena, es un método definitivo para acabar con la incertidumbre que se le plantea cada vez que piensa en los periodos de oscuridad (la muerte le dice que eso se llama noche). Podrá saber de antemano cuando tardará en salir el sol y cuanto tardarán en crecer las cosechas. Cuánto le queda para envejecer y cuánto ha vivido.
La Muerte, tan bella y hermosa que duele, le cuenta eso y más, y el pobre brujo enamorado de la oscura dama, le hace caso y nos condena a todos para siempre.
Es normal, cuando la Muerte quiere puede ser muy persuasiva.
Tan bella y hermosa es, que corta la respiración y cuándo te sonríe con ese mohín tan adorable sabes que estás perdido.
No deja de ser una bonita historia de amor.
Menos mal que a veces tenemos esos ratitos de escape en los que somos inmortales.
Que bueno es escaparse de la muerte de vez en cuando.
¿No piensas lo mismo?
sábado, 1 de agosto de 2015
Tiempo de Muerte
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