viernes, 10 de julio de 2015

A solas

Hola... ¿qué tal tu condena?
Como puedes comprobar, he regresado pronto, tal como prometí.
Me gustaría hacerte partícipe de todas las cosas que pasan por mi cabeza a lo largo del día pero, ni tú tienes ganas de leer todas esas tonterías, ni yo tengo tanto tiempo para escribírtelas todas.
Es que son muchas. Muchísimas. Tal vez demasiadas.
Sin ir más lejos, lee esta tontería.
Estoy escribiendo esta entrada sentado en el sofá en la posición del Loto. La luz está apagada y en mis oídos suena "You turned the tables on me".
A mi derecha tengo un cenicero, bueno, en realidad es la chapa de la cerveza fresquita que tengo a mi izquierda. De mis labios cuelga un humeante porro de marihuana y entre las manos sostengo el movil, cuya luz, supongo, iluminará mi rostro con un brillo blanquecino y no muy natural; aunque una cosa es cierta, esta luz le sienta de puta madre a la marihuana. Preciosas esculturas de humo, magia y placer se estrellan con sensualidad contra la superficie del movil y mis manos. Algunas se pierden en la oscuridad y se me ocurre que, tal vez, jamás se romperán. Sería bonito, ¿no crees?.
Me habría gustado que las vieses.
El flujo de mis pensamientos es errático, cosa normal ya que estoy colocadísimo, pero es a la vez inmediato y certero. Vamos, que va a toda hostia. Debería tener al menos diez o doce brazos para escribir todos los pensamientos paralelos que arden en mi cerebro. Tímidos chispazos creativos, lánguidas llamas de inventiva, descontrolados incendios de excitante imaginación. Todo eso está ahí metido y apretujado; y está como loco por salir. Quiere quemar tu mente, abrasar tu alma, calcinarte el espíritu, carbonizar tu ...
Solo bromeaba.
Lo que en realidad queremos, mis ideas y yo, es que te desconectes unos minutitos y estemos a solas. Hoy no te llevará mucho.
Eso me gusta.
Estar a solas contigo.
Saber que tú estás ahí en algún lugar del espacio y el tiempo y que yo estoy aquí escuchando un swing. Es un acto muy íntimo, una suerte de comunión digital y mental.
Pero lo bestial viene ahora.
Lee con atención.
Lo mejor de todo es que tú sabes que yo siempre estaré aquí, detenido en el tiempo, escuchando un swing, dando una calada a un porro mientras escribo en el movil; contemplando apenado el suicidio de las bonitas esculturas de humo y esperando poder visitar algún día el museo de las que huyeron.
En cambio tú, tú me leeras desde un tiempo en continuo movimiento y en cualquier parte del universo. Siempre me leerás desde mi futuro y yo siempre te escribiré desde tu pasado.
¿No me digas que no es mágico?
Es una bonita idea.
Es una pasada. Uy, eso ha sonado en mi mente así: "paaaasssssssssssaaaaaaaddaaaa", todo colocado, jajaja.
Me atrevería a escribir que te has reído, ¿no?.
¿Ni un poquito?. Venga, ¿en serio?.
Bueno, menos mal que no me dedico a la comedia.
¿Sabes?, me gusta escribir para tí. Creo que no me juzgas.
Ay, podría escribir tantas, tantísimas cosas.
Lo dejo por hoy que me he puesto nostálgico

Seguiremos en contacto.

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