lunes, 13 de julio de 2015

Mal

Hola... ¿Qué tal tu condena?
Hoy estoy mal, muy mal pero tenía ganas de escribir un poquito.
Creo que algo dentro mi está muy mal, bueno, eso ya lo sabes; mi paso por el módulo psiquiátrico no fue un éxito.
Me hipermedicaron con el fin de doblegar mi mente desequilibrada pero al final no sirvió para mucho. En aquellos tiempos la medicación mantenía a raya a los demonios, me mantenían tranquilo y estable, pero claro, esa situación no era real.
Mis demonios, ahora desatados y bien despiertos, están trasteando ahí arriba todo el puto día, toqueteando conexiones neuronales y metiendo en mi cabeza ideas peligrosas y refrescantes.
Me mienten diciendo que todo va a salir bien, que cabrones, pero por otro lado, me agrada la idea de pensar que de entre todas esas mentiras, se escapó alguna verdad.
Menos mal que tengo métodos para adormecerlos, la marihuana va muy bien a veces; otras veces es el alcohol el que me ayuda.
Todo esto me lleva a plantearme algo; me estoy destruyendo poco a poco. Tal vez sea lo que necesito.
Uno de mis tatuajes va de eso, de renacer a través de la destrucción.
Esa idea me gusta.
Y si después de detruirme no hay vuelta atras, pues nada, que me quiten lo bailado.

Seguiremos en contacto.

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