viernes, 24 de julio de 2015

Bocadillo de pata

Aquí estoy de nuevo.
Te escribo desde la barra de un bar de mala muerte que huele a borrachera y fritanga.
Son las dos y pico de la mañana; en el cielo hay una media luna perfecta, lo se por que la vi antes de entrar. ¿A dónde habrá ido a parar la otra mitad?
Mientras espero a que me sirvan un bocadillo se me pasan por la cabeza ideas, miles.
Estoy muy colocado de Dr. Grinspoon; espero poder llegar a casa bien. Si no, que sirva este post como despedida.
"Adios mundo cruel, se me secó el corazón y así no quiero vivir"
Qué melodramático soy.
Pero ¿te imaginas que muero?
Bueno, tal vez nunca llegues a saberlo.
"Bienvenido a tu realidad"
Joder, cómo duele. 
No duele el hecho de que te recueden eso, no. Lo que duele es que alguien pueda pensar que alguna vez te has ido de ella.
Sé que es un concepto un poco difícil de entender.
Es normal.
Debido a mis circunstancias; eso de estar preso y todo eso.
La música del bar, una mezcla bachatovervenera, me tiene hasta los cojones, hace que todo sea aún más decadente.
¿Sabes que quiero ser escritor?
Imagino ahora a Bukowsky y pienso que jamás podría llegar a acercarme ni lo más mínimo si en los bares cutres ponen esta mierda.
A lo que iba.
Si tú te pusieses en mi lugar...
El camarero tarda un montón y a mi lado se ha puesto una pareja de chiquillajes hablando de peleas, diversión y felicidad.
¿Peleas? ¿Diversión? ¿Felicidad?
Game over, baby. Esto se va al carajo a toda hostia.
Pedí una cerveza y me la pusieron de inmediato pero para el bocadillo están tardando mucho; no se, tal vez están matando al cerdo.
Miro a mi alrededor. Los chiquillajes, a su bola, con esas putas gorras de mierda, al fondo de la barra un tipo oscuro y amargado.
Es un espejo, soy yo.
En una mesa, dos parejas charlan en voz baja inclinándose sobre sus consumiciones.
¿De qué hablarán?
Ni puta idea.
Tal vez hablen de cosas triviales, ya sabes, follamos en vuestra casa o en la nuestra. No, mejor en la nuestra, así veis el potro de tortura nuevo, a esta zorra le encanta.
No, lo más probable es que hablen del trabajo y toda esa mierda.
Vuelvo a esto. No se ni que te decía. Da igual.
Hace un rato, mientras fumaba, leía un adorable fanzine que compré hace poco. Tan espectacular y sombrío que hace que las mentes bohemias y fumad.oras se rompan, germinen y florezcan con todo el violento furor del fuego.
Ey, ya viene el bocadillo.
Me voy.

Seguiremos en contacto

O tal vez no.

lunes, 20 de julio de 2015

Fire in my mind

Seré muy breve.
Hoy me desperté a las cuatro de la mañana. A las y media ya estaba en la ducha.
Salí de casa a las cinco y media en un taxi que me timó.
Me metí en un tubo de acero y plástico con alas para llegar a un infierno de asfalto lleno de posibilidades.
Estuve con mi hijo, solos, él y yo, visitando el museo de cera; me gusta el museo de cera. Su ambiente es único. Tiene un aire nostálgico que me llena el alma de melancolía.
Estuvimos viendo a famosos de todos los tiempos, viajamos en el Tren del Terror y visitamos el pasaje de los crímenes.
Impagable.
Salimos y charlamos toda la tarde por calles de fuego.
Impagable.
Tengo la sensación de que me estoy despidiendo, pero jamás dejaré de estar a su lado; algo se ha roto dentro de mi y no se cómo arreglarlo y lo más importante, no quiero arreglarlo.
Y ahora estoy en la habitación de un hotel, el aire acondicionado a tope, replánteandome la vida, dibujando en mi libreta el boceto para un nuevo tatuaje, recordando tiempos mejores, hechando de menos un porrito de marihuana y escribiendo este post.
Tal vez mañana intente conseguir algo de marihuana o hachís para pasar las noches.

Seguiremos en contacto.

miércoles, 15 de julio de 2015

El lector de especies extintas

Hola... ¿Qué tal tu cond....
A la mierda, ya vale de chorradas. Paso de escribir siempre el mismo encabezado.
Libros, libros, libros...
Que grandioso invento.
Te acercan a la verdad, te informan, te destruyen, te divierten.
Que te voy a contar que tú no sepas.
Pero lo que te voy a contar, eso si que no lo sabes.
Te desvelaré algo de mi pasado.
Aprendí a leer más pronto de lo normal, según me dijo mi madre. A los catorce, jajajaja, chiste fácil. No pude resistirme.
No en serio, aprendí con cuatro años o por ahí y desde entonces no he parado. Es cierto que en los últimos meses me cuesta concentrarme en la lectura de textos largos pero lo intento.
Esta historia que te voy a contar es una vivencia de mi pasado.
Recuerdo estar sentado en verano en un sillón de cuero, bueno, más bien skai de color rojo. Una suave brisa se colaba por la ventana haciendo que los visillos del salón ondeasen casi de un modo fantasmal. Sobre mis muslos cubiertos por pantalones cortos, abierto casi por la mitad, el grueso tomo de una enciclopedia.
La ilustración que me tenía boquiabierto era la de un Tiranosaurio Rex devorando el costado de un Triceratops en una tormentosa noche.
Es evidente que aquella violencia y sangre me marcaron. Me enganché a los dinosaurios durante una temporada, bueno, a que niño no le gustan los dinosaurios. Aunque no nos damos cuenta de que en realidad los dinosaurios matan a la fantasía y a la magia. Sí, la matan.
¿Qué tiene de fantástico un Rex?, ¿y de mágico?
Yo te lo digo; nada.
En cambio un dragón... eso son palabras mayores, pero vas, coges un libro de ciencia y te joden diciéndote que los dragones escupefuego no existen, pero que los dinosaurios si existieron. Coño, de un plumazo te hacen envejecer diez años. Es una putada saber que a dos bichos como esos no los vas a ver en tu puta vida.
Da igual, en aquellas enciclopedias, en mi casa había cuatro, aprendí cosas bestiales, vi un Sputnik, los planetas, la luna, planos de piramides cortadas en secciones, las caravelas de Colón, la segunda guerra mundial, aviones de combate, buques de guerra, anatomía, química, caballeros medievales con sus caballos, Stonehenge, la guerra civil española, castillos, poemas de Rafael Alberti, motores, esqueletos y momias, Altamira, aparatos genitales, el corazón, murciélagos y un largo etcétera.
No había nada de magia allí pero bueno, eso lo estudié con otros libros.
El motivo de todo esto es que ya no hay enciclopedias en las casas, o tal vez no como antes, que eran casi un objeto decorativo obligatorio en los salones de los setenta.
Son libros que están en vías de extinción. Yo en mi casa tengo un montón de libros pero no tengo enciclopedias y la verdad es que las hecho mucho de menos.
Añoro estar allí sentado, al fresquito de una tarde de verano con aquel pesado tomo, haciendo revolotear los dedos de mis pies descalzos y aprendiendo los secretos del universo recopilados hasta los años setenta.
Ah, que tiempos aquellos, en los que no tenía internet.
Era bonito tener tres o cuatro tomos esperando a tus pies y un mogollón más esperando en las estanterías. Todo el universo estaba allí. Joder, un rudimentario internet de celulosa que pesaba un montón. Un internet con olor a papel grueso, tinta y cubiertas de imitación al cuero.
Que nostalgia.
Mi madre venía con un vaso de leche fría con colacao, lo dejaba en la mesilla con una sonrisa y desaparecía de nuevo. Ni se fijaba en lo que estaba leyendo aquel niñito impresionable.
¿Sabes lo que me impresionaba?. El cuadro "La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp" de Rembrandt. Ver a aquel hombre vestido de negro sujetando con unas pinzas los tendones parecidos a chicle del brazo descarnado de un cadaver me inquietaba bastante. No era el hecho en sí, eran los espectadores. Yo no sabía muy bien de qué iba el cuadro pero me daba mal rollo. No me equivoqué, años más tarde supe que el cadaver era el de un delincuente ajusticiado en la horca.
En cambio me gustaba mucho mirar el cuadro "El triunfo de Baco" de Goya, no se por qué pero me resultaba agradable
Ay, si hubiese tenido internet entonces...
¿Tú tienes idea de lo que significa tener acceso a tanto conocimiento y no ser capaz de acceder a él por falta de tiempo?. Es frustrante.
¿De qué coño va esto?. Antes tenía mucho tiempo y ganas pero no tenía acceso.
Ahora tengo acceso y ganas pero muy poco tiempo.
Uf... estoy muy fumado y no debo seguir divagando.
Así que...

Seguiremos en contacto.

martes, 14 de julio de 2015

Cuestión de olfato

Hola... ¿Qué tal tu condena?
¿Sabes?, en el cole me enseñaron que existían cinco sentidos, putos mentirosos.
Me engañaron con eso y con los estados de la materia, malvados...
Ahora que soy mayor se que hay muchos más que cinco sentidos y que mis profes tampoco lo hicieron con mala intención. Si te interesa saber cuáles son vas a la wikipedia y los buscas, pero yo quería contarte algo acerca de uno de mis sentidos favoritos; el olfato.
Y tu dirás, que tipo más raro, tiene sentidos favoritos y todo.
Pues sí, así soy yo, gilipollas perdido de nacimiento.
Los entendidos en esto de las palabras serias dicen que el del olfato es el sentido más evocador y yo, el más iletrado de los bloggers, estoy de acuerdo con esa afirmación, por eso es mi favorito.
Ahh, el olfato. El olfato me hace recordar tantas cosas. Una vez que huelo algo, supongo que a ti te pasará igual, de inmediato mi mente lo asocia con vívidas imágenes. Recuerdo un perfume en concreto, la verdad es que no se de qué perfume se trata; solo se que es un perfume de mujeres mayores de esas con pasta, ya sabes cuáles; sesentonas adineradas de esas que se tiñen el pelo de color lila. Joder, ¿por qué se tiñen las viejillas con ese color?. Ojito, que no soy un pervertido gerontófilo ni nada de eso, esta historia que te voy a contar no es sucia, creo.
La cosa es que alguna vez, paseando por Mesa y López he olido esa fragancia y mi mente vuela al pasado; a las navidades de hace treinta años, por lo menos.
Te cuento.
Verás, en su juventud, mi abuela, una niña nacida en 1917 sirvió en una casa de gente rica. Ya desde muy niña, no tendría más de diez años, fue acogida por esa familia que practicó con ella la más horrible de las esclavitudes. Vamos a ver, no la torturaban ni nada de eso, pero coño, poner a trabajar a una niña. Ya se que eran otros tiempos y todo eso, pero coño...
Pues bueno, imagínate... Las Palmas, 1927 (aprox), la primera guerra mundial no era más que un mal recuerdo, el Charlestón aún hacía furor en las radios de válvulas, nuevas modas se imponían y luego estaban todos aquellos fantásticos y maravillosos inventos. Casi no había coches en las calles, que coño, casi no había ni calles. Ya te digo, otros tiempos.
No tenían internet y eran mucho, mucho más felices. Supongo que cuando alguien de dentro de cuarenta o cien años escriba algo por el estilo a este blog dirá, "joder, no tenían neuranet (pendiente de patente)"
Bueno, me estoy enrollando como una persiana pero creo que en el fondo te gusta que divague.
Te decía que mi abuela sirvió en casa de esa familia, una de las más influyentes familias de la élite burguesa de Gran Canaria. Y según me contó, no lo pasó mal, trataba con los animales, tenían un mini-zoológico o algo. Trabajaba interna y creció en esa casa. Se convirtió en parte fundamental de la familia y todo eso. Me contó algunas anécdotas chulas que tal vez algún día te cuente a ti.
Pasó el tiempo y mi abuela se casó con mi abuelo así que dejó de servir en la casa de la gente rica para servir en su propia casa de gente pobre.
Total que esa familia nunca olvidó a mi abuela y tuvo un trato amable con ella hasta el fin de los días de la señora de la casa. Antes de que eso sucediera, la muerte de la señora, digo, mi abuela iba todos los años a la casa de la familia por navidad. Supongo que le darían aguinaldo o algo, ya sabes, esas tradiciones antiguas. Cuando fui lo suficiente mayor me tocó el turno.
Yo nunca serví a la familia y en realidad no recuerdo mucho de todo aquello pero recuerdo entrar en aquella casa con un batiburrillo de sentimientos bullendo en mi cabecita; miedo, sobre todo miedo y nervios. También algo de vergüenza; no me gustaban los desconocidos, ahora los adoro.
Ibamos en taxi, o nos llevaba mi abuelo en su mini. Jajajaja, imagínate, mi abuelo que era como un tanque con heridas de metralla en las piernas, conduciendo el mini, jajajaja y mi linda abuelita a su lado, orgullosa. Que bueno, se me saltan hasta las lágrimas. Mi madre en silencio, con su largo pelo negro y yo, yo grabándolo todo para terminar recordándolo un montón de años después y escribirlo en un blog.
Las verjas abiertas y negras, y un camino de grava flanqueado por cipreses (lo de que eran cipreses lo supe décadas después). Yo estaba incómodo, no me gustaba que el coche de mi abuelo no entrase, pero él se bajaba y andábamos todo el camino hasta la casa. Ahora lo pienso y todo tenía un aire de ritual de pleitesía, o tal vez soy yo que lo veo con los ojos de un cuarentón fumado y amargado.
Lo recuerdo todo como muy grande y ominoso, me daba miedo al principio, ya te dije. No me acuerdo bien ni mucho del resto de la casa pero si el salón donde estaba la señora de la casa. Lo recuerdo oscuro y muy recargado y en el fondo, sentada en una butaca grande y verde estaba ella, la Señora. A sus pies había un regalo del que yo no podía apartar los ojos. Ya aquello no me daba tanto miedo, como tenerlo si había una mujer muy amable con un regalo delicadamente envuelto a sus pies (fucking interesado...).
Algo me decía que era para mi, y efectivamente, estaba claro. Un papel de regalo como aquel, tan colorido solo podía contener algo para un niño y yo era el único niño que estaba en aquel salón; blanco y en botella, Calcio 20.
Era una ametralladora de esas que soltaban chispas, muy cutre, pero a mi me encantaba. A partir de ese momento mi mente divagaba con imágenes mías disfrazado de Jason, el tipo más sombrío de Comando G disparando contra malvados con mi ametralladora de aspecto futurista. No me atrevía a apretar el gatillo, pues hacía mucho ruido y por aquel entonces era un niño muy educado, así que sólo fantaseaba. Lo que pasó en aquella reunión es un misterio para mí, tal vez algún día le pregunte a mi madre.
Nos marchamos al rato, no duró mucho y yo disfruté de lo lindo con aquel regalo.
Pasó el tiempo y con él, el año.
Y ese año se volvío a repetir el ritual y, sorpresa, la misma ametralladora. Al año siguiente igual. Y al otro.
Pero a mi no me desagradaba, me gustaba aquel juguete, además nunca me duraba un año.
Un día, no se muy bien por qué, dejamos de ir.
Supongo que la señora murió o algo.
Y ya no tuve más ametralladoras de chispas como aquellas.
Y tu dirás que a que viene todo este rollo, pues mira todo lo que se saca con el olfato.
Ahora mismo solo huelo a marihuana y a miel.
Y ¿por qué te hablé del olfato hoy?. Ah si, porque hoy estaba rebuscando en mi Caja de los Placeres y encontré algo pequeño, un frasquito que tenía casi olvidado.
Lo destapé y entonces una oleada de recuerdos vinieron a mi mente.

Seguiremos en contacto.

lunes, 13 de julio de 2015

Mal

Hola... ¿Qué tal tu condena?
Hoy estoy mal, muy mal pero tenía ganas de escribir un poquito.
Creo que algo dentro mi está muy mal, bueno, eso ya lo sabes; mi paso por el módulo psiquiátrico no fue un éxito.
Me hipermedicaron con el fin de doblegar mi mente desequilibrada pero al final no sirvió para mucho. En aquellos tiempos la medicación mantenía a raya a los demonios, me mantenían tranquilo y estable, pero claro, esa situación no era real.
Mis demonios, ahora desatados y bien despiertos, están trasteando ahí arriba todo el puto día, toqueteando conexiones neuronales y metiendo en mi cabeza ideas peligrosas y refrescantes.
Me mienten diciendo que todo va a salir bien, que cabrones, pero por otro lado, me agrada la idea de pensar que de entre todas esas mentiras, se escapó alguna verdad.
Menos mal que tengo métodos para adormecerlos, la marihuana va muy bien a veces; otras veces es el alcohol el que me ayuda.
Todo esto me lleva a plantearme algo; me estoy destruyendo poco a poco. Tal vez sea lo que necesito.
Uno de mis tatuajes va de eso, de renacer a través de la destrucción.
Esa idea me gusta.
Y si después de detruirme no hay vuelta atras, pues nada, que me quiten lo bailado.

Seguiremos en contacto.

sábado, 11 de julio de 2015

Sin libertad

Hola... ¿Qué tal tu condena?
Hoy seré muy breve. No estoy de humor.
De hecho, estoy bastante mosqueado.
Voy por la calle, miro a la gente y veo que no hay respeto por la libertad. Alguien dijo que la libertad de uno termina donde empieza la libertad del otro. Pues no estoy de acuerdo.
La libertad no entiende de fronteras, los límites la unifican, la encarcelan.
La libertad es caos. Pero claro, vivimos en una sociedad y hay determinadas normas sociales. De acuerdo, pero eso no significa que uno tenga que seguir la corriente principal de pensamiento y obra para ser legal.
¿O tal vez si?
Lo que sí es un hecho es que la mayoría de la gente se mete donde nadie les llama, y te miran con cierto desprecio cuando no actuas de la forma que se supone que debes hacerlo y eso ya me cansa.
No, no me cansa.
Me cabrea.
Quiero ser libre, coño.
Si tú quieres seguir esclavizado, monitorizado y vigilado me alegro por tí pero no me jodas.
¿Me miras mal porque te ofenden mis ansias de libertad?
Se cuál es la puta solución; no me mires.
Fácil, ¿verdad?
Pues hazlo, joder.

Bueno...
Seguiremos en contacto.

viernes, 10 de julio de 2015

A solas

Hola... ¿qué tal tu condena?
Como puedes comprobar, he regresado pronto, tal como prometí.
Me gustaría hacerte partícipe de todas las cosas que pasan por mi cabeza a lo largo del día pero, ni tú tienes ganas de leer todas esas tonterías, ni yo tengo tanto tiempo para escribírtelas todas.
Es que son muchas. Muchísimas. Tal vez demasiadas.
Sin ir más lejos, lee esta tontería.
Estoy escribiendo esta entrada sentado en el sofá en la posición del Loto. La luz está apagada y en mis oídos suena "You turned the tables on me".
A mi derecha tengo un cenicero, bueno, en realidad es la chapa de la cerveza fresquita que tengo a mi izquierda. De mis labios cuelga un humeante porro de marihuana y entre las manos sostengo el movil, cuya luz, supongo, iluminará mi rostro con un brillo blanquecino y no muy natural; aunque una cosa es cierta, esta luz le sienta de puta madre a la marihuana. Preciosas esculturas de humo, magia y placer se estrellan con sensualidad contra la superficie del movil y mis manos. Algunas se pierden en la oscuridad y se me ocurre que, tal vez, jamás se romperán. Sería bonito, ¿no crees?.
Me habría gustado que las vieses.
El flujo de mis pensamientos es errático, cosa normal ya que estoy colocadísimo, pero es a la vez inmediato y certero. Vamos, que va a toda hostia. Debería tener al menos diez o doce brazos para escribir todos los pensamientos paralelos que arden en mi cerebro. Tímidos chispazos creativos, lánguidas llamas de inventiva, descontrolados incendios de excitante imaginación. Todo eso está ahí metido y apretujado; y está como loco por salir. Quiere quemar tu mente, abrasar tu alma, calcinarte el espíritu, carbonizar tu ...
Solo bromeaba.
Lo que en realidad queremos, mis ideas y yo, es que te desconectes unos minutitos y estemos a solas. Hoy no te llevará mucho.
Eso me gusta.
Estar a solas contigo.
Saber que tú estás ahí en algún lugar del espacio y el tiempo y que yo estoy aquí escuchando un swing. Es un acto muy íntimo, una suerte de comunión digital y mental.
Pero lo bestial viene ahora.
Lee con atención.
Lo mejor de todo es que tú sabes que yo siempre estaré aquí, detenido en el tiempo, escuchando un swing, dando una calada a un porro mientras escribo en el movil; contemplando apenado el suicidio de las bonitas esculturas de humo y esperando poder visitar algún día el museo de las que huyeron.
En cambio tú, tú me leeras desde un tiempo en continuo movimiento y en cualquier parte del universo. Siempre me leerás desde mi futuro y yo siempre te escribiré desde tu pasado.
¿No me digas que no es mágico?
Es una bonita idea.
Es una pasada. Uy, eso ha sonado en mi mente así: "paaaasssssssssssaaaaaaaddaaaa", todo colocado, jajaja.
Me atrevería a escribir que te has reído, ¿no?.
¿Ni un poquito?. Venga, ¿en serio?.
Bueno, menos mal que no me dedico a la comedia.
¿Sabes?, me gusta escribir para tí. Creo que no me juzgas.
Ay, podría escribir tantas, tantísimas cosas.
Lo dejo por hoy que me he puesto nostálgico

Seguiremos en contacto.