Hola, lector o lectora, ¿cómo estás?
Yo aquí, como siempre... Indignado y encarcelado.
Mi condena es muy larga, como la tuya, pero espero que tú la estés llevando mejor que yo.
Te escribo estás líneas desde lo más profundo de mi alma; llevo unos días muy preocupado. En serio.
Estoy muy preocupado por lo que está pasando en Corea del Norte, pero lo que más me preocupa es la ignorancia de mis compañeros de prisión con respecto a éste asunto.
Como escribí hace unos días, me fastidia ver cómo los telediarios, por lo menos los de éste país, le dedican escasos cinco minutos a hablar de la crisis Coreana, dedicándole en cambio, cientos de minutos a hablar de los mangantes que tenemos por políticos y de lo mal que lo están pasando los pobrecitos con esto del escrache.
Supongo que ya sabes lo que es el "Escrache", pero por si no lo sabes te lo cuento en un momentín.
El escrache es un vocablo argentino nacido en 1995 aunque sus raíces etimológicas se pierden en Génova, pero eso no viene a cuento ahora.
Resulta que el escrache, según el diccionario de aquél país, y la wikipedia, es una denuncia popular en contra de personas acusadas de violaciones a los derechos humanos o de corrupción y que se realiza mediante actos tales como sentadas, cánticos o pintadas frente a los domicilios particulares de los acusados de tales hechos.
No se menciona que este tipo de actos tengan carácter violento, pero ya se sabe que animalitos salvajes hay en todas partes y que los radicales aprovechan la más mínima ocasión para pasarse el pacifismo por el forro de los cócteles molotovs.
Ahora bien, los pobrecitos políticos están muy afectados, por no decir jodidos y no paran de poner denuncias y de insultar de malas maneras. Que pena me dan, ya casi pueden ver nuestras celdas.
Hombre, hay que ponerse en su lugar, no debe ser plato de buen gusto salir de tu super pisito pagado con tu super abusivo salario, todo bien vestidito con un traje de más de mil euros y encontrarte a una turba de desharrapados plebeyos perroflautas gritándote ladrón, delincuente y oras lindezas. Ufff, que sofoco, ¿que podrán llegar a pensar los superpijos vecinos?.
Pero claro, supongo que más jodido y duro debe ser tener que estar en la puerta del super pisito de un político cabrón con tus hijos muertos de hambre y frío porque tú no tienes casa gracias a ese tipejo o tipeja que te ha jodido bien, ¿no?
Mira, puede que me esté metiendo en un jardín un poquito chungo, pero quitando los casos de violencia contra los afectados, estoy completamente a favor de que se escrache, si se puede decir así, a esa gentuza.
Y entonces..., la cabeza se me llena de peligrosas preguntas con no menos peligrosas respuestas mientras miro a ese mundo cada vez más y más pequeñito que hay fuera de ésta cada vez más y más gigantesca cárcel.
¿No será el escrache el germen de la revuelta social que se avecina en el viejo continente?.
¿Tal vez puede ser el origen de una nueva y revolucionaria forma de regir nuestros destinos?
¿Y si esos poquitos políticos..., porque, sabes que son pocos y cobardes, ¿no?, tuviesen los días contados?.
¿Con que nos van a amenazar esos mequetrefes, que, por si aún no habías caído, trabajan para nosotros?.
¿Nos van a quitar la casa?. Ya lo han hecho.
¿Nos van a quitar el trabajo y nuestros derechos laborales?. Ya lo han hecho.
¿Nos van a quitar la educación y la cultura?. Ya lo han hecho.
¿Nos van a meter en la cárcel?. Ya estamos en ella.
¿Que coño, nos van a hacer?.
Ya no tenemos nada que perder.
Seguiremos en contacto
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